En ocasiones las jaulas de nuestras mascotas están
infestadas por un terrible parásito, que ataca a los canarios y que puede
permanecer oculto a nuestros ojos. Se trata de la amenaza oculta del piojo rojo
o "piojillo".
El piojo rojo es un parásito, y como tal se alimenta de la
sangre de mamíferos y animales vertebrados de mayor tamaño que él. Su tamaño
puede ser inferior a un milímetro y es de un color rojizo. Se esconde por los
rincones más insospechados de la jaula y es de hábitos nocturnos, lo que quiere
decir que sale de su escondite únicamente durante la noche para alimentarse.
Esto último hace que el piojo rojo sea difícil de detectar o
que cuando lo hayamos hecho se haya convertido en una auténtica plaga. Sus
primeras víctimas suelen ser los canarios más débiles o incluso las pequeñas
crías que se encuentran en el nidal, cuando estamos en época de cría.
Uno de los síntomas que puede presentar un canario atacado
por el piojo rojo, es la palidez de su piel, ya que poco a poco se le va
agotando la sangre que sirve de alimento al parásito. También puede ser un
síntoma la inquietud del canario durante sus horas de sueño, rascándose
repetidamente por distintas partes de su cuerpo.



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